Restaurante Casa Alta

Terraza & eventos

Histórico edificio del siglo XVII que reabre sus puertas en febrero de 2008 a manos de dos jóvenes chefs, Javier Padura y Lucas Bernal. Este emblemático edifico forma parte de una antigua finca de la familia Ybarra y la cual da nombre a la zona, La Alquería de Santa Eufemia.

Entre los muros de esta típica construcción agrícola (en su día vaquerizas del Cortijo) –absorbida hoy por el desaforado urbanismo de la comarca-, el comensal se encuentra en un ambiente cálido y distinguido. Actualmente, el local esta dividido en dos zonas bien diferenciadas: por un lado, la barra, zona enfocada para tomar unas tapas en un ambiente distendido e informal y, por otro, el salón principal, donde comer a la carta en un ambiente mas exclusivo. Ambos salones tienen característica muy diferentes pero cada uno tiene su encanto, predominando en ambos la amplitud y comodidad para el comensal.

A partir de la primavera, hay que añadir un tercer espacio que se convierte en el eje de su oferta: la terraza, entre característicos olivos centenarios.

Además, estos tres espacios se transforman según las necesidades de los clientes para realizar todo tipo de eventos.

En la decoración de Casa Alta se intercalan elementos de corte moderno con la estructura original de la finca, techos altísimos, suelos de madera, forjados y puertas de convento. En definitiva, una mezcla entre lo clásico y lo actual que encuentra su correlato en la oferta gastronómica de Casa Alta.

Laura de la Corte
Laura de la Corte
2020-10-13
Comida de cumpleaños Fuimos al mediodía entre semana, no sentamos en un salón interior muy acogedor, pedimos 3 platos y un entrante. A destacar y recomendar el pulpo glaseado. Exquisito. Ha sido de los pocos restaurante que como medida de prevención contra el covid me ha tomado la temperatura antes de entrar y por supuesto gel. El trato con el camarero y metre fue estupendo. Volveré.
Totex
Totex
2020-10-07
ANTIGUO CORTIJO En un bello y antiguo caserón de altos techos, se encuentra este conocido restaurante de Tomares en el que comimos realmente bien; lo hicimos en un soleado patio cerrado en el que se cumplían las medidas de seguridad tan necesarias hogaño. Comenzamos con unas excelentes croquetas de chipirón y cecina sobre una base de patatas paja, 5 y 3, siendo más de nuestro gusto las primeras. Continuamos con una buena presa ibérica, quizás con más tendones de los debidos, que la endurecían, con guarnición de guiso de trigo y un exquisito atún rojo con guarnición de tallarines y terminamos con dos muy ricos postres: Sorbete de mandarina y tacos de Brownie sobre migas saladas de chocolate, espuma de cacao y helado de vainilla. De acompañamiento tomamos dos cervezas, agua y dos cafés; el servicio, que guardó la distancia de seguridad, fue rápido y atento y el precio, 52,80 €, nos pareció correcto en base a la calidad y el servicio recibidos.
ELILACHU
ELILACHU
2020-10-05
De 10 Nos encanta este sitio, cada vez que vamos, mejor. La terraza es super agradable y la comida espectacular. Destacamos los canelones, el pulpo y las croquetas!! Respecto al postre, el mus de limón🤤 Sin dudas, volveremos!
los3pinos
los3pinos
2020-09-29
AGRADABLE Y ACOGEDOR Almuerzo en el patio, ha sido una experiencia agradable y las ensaladas y arroz, estaban muy buenos, queremos volver pero por la noche.
AGALG51
AGALG51
2020-09-14
Acogedor Buen restaurante, elegante, tranquilo y acogedor. La comida muy bien. La carta me pareció algo corta, pero como fuimos justo después del confinamiento seguramente puedo estar condicionado por esto. Bien.

Saborea

LA AUTÉNTICA EXPERIENCIA GASTRONÓMICA

Javier Padura y Lucas Bernal son dos jóvenes cocineros que han aprendido en los mejores restaurantes dentro y fuera de España pasando por “El Bulli”, “Martin Berasategui”, “Mugaritz”, “Hacienda Benazuza”, “El Faro de Cádiz”…

Tras varios años de experiencia y de dura formación reencuentran sus caminos y deciden sumergirse en el asesoramiento gastronómico creando

así lo que hoy es ya una empresa con éxito, Gestkitchen Cooking Consulting.

Posteriormente, y observando la necesidad de un escaparate para comercializar su empresa deciden abrir como proyecto propio Casa Alta, un restaurante que después de 5 duros años ha conseguido afianzar sus cimientos y hacerse un hueco en la restauración sevillana.